Feliz día ¡Madre Mía!

Corría el año 1992 cuando el expresidente Ollanta Humala bajo el afamado y temerario apelativo de ‘Capitán Carlos’ tomó la base militar de Madre Mía en la selva baja de San Martín. “La conciencia nos hace cobardes” rezaba el lema de la fortaleza donde reposaba todas las tardes, borrando poco a poco las memorias de lo ocurrido, de lo fatal, de lo mundano; haciéndose más valiente, a medida que iba eliminando los recuerdos de las sonrisas diarias que apagaba, y los muchos ojos que cerró.

Es hasta en cierta manera jocosa la forma cómo Ollanta Humala trata de defender lo indefendible; causa cierta sorpresa la versatilidad que posee su verbo no florido por cambiar contextos (o desearlo) y querer tapar el universo con una uña. Es, de antemano, predecible la respuesta frontal de Nadine Heredia y de las decenas de allegados de la ex familia presidencial al tratar de sostener la idea (sin fundamentos) de una inocencia que no corresponde. De una inocencia, que no existe.

En este segundo domingo de mayo, justo en el corazón del Día de la Madre, sabemos y entendemos que la constante peruana se eleva en la paz reinante sobre las mesas en cada desayuno, los grandes globos rojos inflados con helio a flor de piel en los mercados populares y las millones de rosas rojas para adornar las tantas alegrías de todo el Perú, nos demuestran la hidalguía con la que se recibe esta fecha tan especial. Con la misma alegría hubiesen estado, en la misma mesa peruana, con globos de helio, y con las mismas rosas rojas plagadas de sueños, Benigno Sulca y Natividad Ávila, de no ser porque en aquel mismo año, desaparecieron sospechosamente bajo las órdenes de “Carlos”, para luego, ver nunca más la luz del día.

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Hoy por hoy, el Ministerio Público decide reabrir el caso Madre Mía gracias a los nuevos audios que han dado pie al hecho. Audios, donde se supone de pagos a un testigo clave para deslindar a Humala a Madre Mía, el caso más fuerte y oscuro de toda su carrera militar, política, personal, y sobre todo, humana; gracias entonces a esta reapertura, nuevos testigos han aparecido y junto con ellos, miles de testimonios que día a día van hundiendo más y más al expresidente en su misma mentira bajo sus mismos principios.

Crímenes de lesa humanidad. ‘Crímenes’, una palabra que no se quita fácilmente, ni con los veinte mil dólares que le ofrecieron a Teresa Ávila, hermana de Natividad, para dejar en blanco la denuncia sobre la desaparición del matrimonio Sulca. Una palabra que no se olvida, que no se puede esconder y que no se puede fingir.

¿Fue verdaderamente Ollanta Humala el temido y sanguinario ‘Capitán Carlos’?, ¿mató y mandó matar a gente inocente en la base militar Madre Mía?, preguntas que tienen que responderse y que no se pueden dejar en el aire; sin embargo, con el caso ya reabierto, se presume fácilmente que las respuestas no tardarán en llegar, y que aquella conciencia que hizo cobarde a ‘Carlos’ hace más de veinte años, regresará con una ferocidad abrumadora y lo volverá el hombre más valiente ante los ojos, de un país entero. La mejor de las valentías, mezclada con la peor de las vergüenzas.

Dé la cara, ‘Capitán’, que acá lo estamos (y estaremos) esperando.

Luis Alberto GutiérrezAutor: Luis Alberto Gutiérrez Escritor y columnista. Comunicador.
25 años
Blogger
Descripción en dos palabras: Literatura y Cultura
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