“Mary está enferma.” La caída del MRTA

Promediando las ocho y diecinueve de la noche del diecisiete de diciembre de mil novecientos noventa y seis, el sanguinario MRTA irrumpió sobre la residencia de Akihito, embajador japonés en el Perú, tomando así por rehenes, a las más de quinientas personas que celebraban el natalicio del oriental; cuatro meses después, se dio la máxima y una de las más exitosas operaciones militares de la historia, que hasta hoy sigue vigente. Que hasta hoy, vale la pena, volver a recordar.

A ustedes, héroes. Aunque hayan demorado, en ser llamados así.

La algarabía por la fiesta dentro de la Embajada quedó inundada por el llanto y el terror de catorce emerretistas que, valiéndose de su gran cobardía, tomaron presos a los políticos de más ‘peso’ de los años noventa (setenta y dos en total).

Los tratos de negociación con Néstor Cerpa Cartolini “Camarada Evaristo”, líder del MRTA, nunca llegaron a buen recaudo. Se temía lo peor. El Comando Chavín de Huántar, entonces, llegó para darles la libertad a los rehenes que morían un poco más cada día, con el miedo de no volver a ver a sus familias ni ver la luz del sol, llegó para darle horizonte a la madrugada, llegó para recuperar una parte del Perú. Llegó, para ser parte de la historia.

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Lo que sucedió luego de las tres y veintitrés del veintidós de abril de mil novecientos noventa y siete ya es historia conocida. “Mary está enferma, Mary está enferma”, frase del otrora vicealmirante Luis Giampietri, fue la clave del inicio de la operación; hablándole a la funda de su guitarra, donde un micrófono escondido aguardaba escuchando plenamente la conversación, los ciento cuarenta y ocho militares peruanos, decidieron poner fin a la ley marcial declinada por el grupo terrorista y devolvieron la paz a la nación que estuvo en vilo por más de cien días.

Es increíble, al relatar (y recordar) lo sucedido, entonces, que veinte años después se ponga en duda el heroísmo, valentía y desgaste de los hombres que le devolvieron al país el control de lo que se sabía desesperadamente fuera de contexto y de lugar. Es asombroso darse cuenta cómo existen alteregos que humillan y denigran el pensamiento y la memoria de quienes entregaron sus vidas aquella tarde. El Perú habló y decidió; el presidente habló, y condecoró.

Es inaceptable que se juzgue el hacer y deber del Comando Chavín de Huántar. Es inaceptable que se trate de guerrilleros políticos a los asesinos del MRTA. Es un insulto para el Perú y para todos el que no se les quiera llamar terroristas, el querer tapar el universo con una uña, el querer mirar el sol y no quemarse.

Terrorismo. De la forma más clara e insana y sin vendas en los ojos ni mordazas en la boca.

“Preparo la puerta. Suerte, aquí vamos a esperar para ayudarlos. Confirmar, arriba, uno, abajo, trece, ‘Mary está enferma, Mary está enferma’.”

Gracias, héroes. El país se los agradece, el mundo se los retribuye. Por haber recuperado las vidas que salvaron, por devolver la paz a la nación y por ser quienes son, quienes fueron, y quienes serán. Por el resto de sus días y  por el fin de la historia.

Por el Perú, y por la libertad.

Luis Alberto GutiérrezAutor: Luis Alberto Gutiérrez Escritor y columnista. Comunicador.
25 años
Blogger
Descripción en dos palabras: Literatura y Cultura
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