Bajo la sombra de un violador

John Taylor Pizarro Coronel es el protagonista del repugnante video que ya todos conocemos. Aquel, que que produce náuseas al verlo mezclado de sudor. Un violador más, que merece todo el peso y cargo de la ley. Una persona sin escrúpulos; un ser, que sencillamente, no merece el perdón de Dios ni de nadie. Absolutamente nadie.

“Perdón” musita Pizarro Coronel entre dientes, una palabra que suena tan irrisoria sobre sus labios delgados y morenos como su mirada siempre baja, de rostro temeroso, sintiéndose observado con asco. Con signos de arrepentimiento tardío. Pero no, no hay perdón para él.

No lo hay.

Hoy, el violador sabe se juega la vida en un afán desesperado por quererse libre y surgir de la culpa hacia la absolución. Sabe (o quiere creer) que mientras no haya denuncia de por medio, como se lo habrá informado Jorge Mendoza, su abogado defensor, no podría incurrir en un delito; pero lamentablemente no, lamentablemente se equivocan. Lamentable para ustedes, honorífico para todos.

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La captura de John Tylor Pizarro

“La chica sabía lo que sucedía, la relación sexual fue voluntaria por parte de ambos”, manifiesta Mendoza, con su sabiduría innata. Propia de admirar. Quien intenta hacernos parecer tontos en un recelo por creerle. Sin embargo, señor Jorge Mendoza, le diré que el video nos muestra claramente, y se necesitaría estar ciego para no ver ni aceptar lo innegable: que la víctima estaba totalmente inconsciente.

Que quede claro que cualquiera puede hacer de su vida lo que desee y nadie tiene derecho de atentar contra el pudor, vida o cualquier fin que trate directamente contra su bienestar. El respeto de uno, termina donde empieza el ajeno. Infiero entonces, en que la víctima pudo haber tendido el estado que mejor le plazca, y eso no la hace responsable de nada.

La discoteca ‘Fuego’, en Santa Anita, hace un año ya, fue la que engendró lo consumado y el lugar donde se presentaron los hechos. Hoy, dicha noche de estar se encuentra cerrada (clausurada) y lo que sucedió es solamente un sueño mal soñado para muchos. Para otros, es un tema que recién empieza y un caso que merece ser llevado hasta la última instancia y así, hacer que el violador, encuentre la guerra, dentro de la paz de sus compañeros de celda.

Violaciones hay todos los días. La única diferencia, es que esta fue grabada y compartida en redes sociales. No nos sorprendamos. No nos engañemos.

Un último mensaje para las autoridades:  más severidad. No esperemos que se viralice un acto de horror de esta índole y naturaleza para recién actuar. Sumemos más de lo nuestro, y restemos personas así.

Levanta la mirada, violador. Y dale la bienvenida, a tu nueva realidad.

Luis Alberto GutiérrezAutor: Luis Alberto Gutiérrez Escritor y columnista. Comunicador.
25 años
Blogger
Descripción en dos palabras: Literatura y Cultura
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